Tomás Maestre ponía en marcha, en octubre de 1974, toda su maquinaria publicitaria para captar inversores interesados en contribuir a la puesta en marcha de nuevos hoteles a través de Rentasegura.

En la campaña difundida en los principales medios de comunicación nacionales adelantaba la inmediata inauguración de dos hoteles gemelos en La Manga: el hotel Lagoymar y el Doblemar, ambos de cuatro estrellas, aportando un total de mil novecientas treinta y ocho camas más.

Las subvenciones estatales a muy bajo interés que recibía la construcción de los hoteles, gracias a la declaración de la zona como Centro de Interés Turístico Nacional, garantizaban cierta constancia en la creación de camas hoteleras en La Manga aunque nunca lograron alcanzar los objetivos iniciales previstos.

En ambos hoteles se encontraron cuerpos extraños en vigas y pilares como trozos de pan y hasta una zapatilla. / DLM

Rentasegura había anunciado, además, la intención de crear cuatro mil quinientas camas más en otros dos hoteles de cinco estrellas para aumentar la equipación hotelera cuando finalizaran los gemelos: los hoteles Montamares y Acapulco Manga.

El presidente del consejo de administración de Rentasegura era Tomás Maestre Aznar, siendo vicepresidente Fernando Vara de Rey y consejeros Fernando Erviti, Miguel Cuevas, Fernando de Iturriaga, Germán López, Francisco Martos, José Luis Pérez de Ayala, José María Urrea y Joaquín D’Ocón.

La propia empresa declaraba su modus operandi: “Rentasegura se configura así como la red hotelera mejor planificada del Mediterráneo caliente. Rentasegura construye hoteles de lujo y los arrienda, antes de su inauguración, a importantes cadenas hoteleras internacionales, siendo capaces de albergar al pasaje completo de un avión Jumbo 747”

Pero los hoteles Doblemar y Lagoymar se convirtieron en un auténtico quebradero de cabeza para Maestre. Al año de lanzar esta campaña (en junio de 1975) se vio obligado a solicitar al Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid que le elaborara un informe “confidencial” para demostrar la pésima ejecución de obras realizada por Construcciones y Contratas en ambos hoteles

El citado informe (“Sobre la calidad en la ejecución de las obras realizadas en los hoteles de nueva planta denominados Lagoymar y Doblemar sitos en La Manga del Mar Menor”), de treinta y cuatro páginas y ampliamente documentado con fotografías, le fue entregado el 26 de septiembre de ese año. Lo necesitaba para justificar su negativa a pagar a la empresa constructora.            .

El equipo de arquitectos concluyó que “…los trabajos se intensificaron a gran ritmo en las zonas perimetrales [de los hoteles] donde se certifica casi un triple del volumen de trabajo en un mismo tiempo y en condiciones climatológicas mucho más desfavorables; zonas donde se aprecian todos los defectos. En consecuencia, las causas de estos defectos parece surgir de una intensificación excesiva del trabajo, sin contar con una vigilancia y mano de obra adecuada al ritmo establecido.”

En el apartado donde valoran el grado de devaluación de las unidades defectuosas concluyen que pilares y jácenas tienen un 10% de afectación, la tabiquería de hasta un 100% por estar, en su conjunto, mal alineada, replanteada y degollada; mientras los yesos (sobre una superficie de 42.000m2 entre techos y paredes), enfoscados y precercos presentan, también, un daño sobre el 100%.

El forjado y las impermeabilizaciones, por su parte, están dañados en un 20%

“En el replanteo [continúa el informe], hecho con poca escrupulosidad, pueden observarse errores de hasta 6cm. de diferencia sobre los planos de arquitectura. Esto puede considerarse como defecto grave, por cuanto hace que algunas habitaciones no cumplan el mínimo de superficie establecido por el Ministerio de Información y Turismo.”

(Información obtenida del libro «La Manga del Mar Menor. Principales proyectos y estructura societaria», de este autor. Edlibrix 2018).

Facebooktwitterredditpinterestlinkedinmail

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.