De la trilogía de temporales seleccionados finalizamos con uno que provocó, en febrero de 1934, el incendio del propio faro de Cabo de Palos. La prensa local da cuenta del suceso:

“Durante una tormenta descargó en el Cabo de Palos una chispa eléctrica sobre el faro que destrozó los aparatos, causando daños en el edificio. Resulto un herido leve. El torrero y sus familiares tuvieron que refugiarse en casa del radiotelegrafista”.

El temporal llego a categoría de “nevada” en toda la Comarca:

Éste [el torrero, Antonio Gil Raja] resultó herido y hubo de refugiarse con sus familiares en la Estación Radiotelegráfica de aquel punto.”“El gobernador señor Rodríguez Soriano dijo a los periodistas que había recibido un telegrama de Cabo de Palos donde le cuenta que en la noche del viernes descargó una furiosa tormenta cayendo un rayo en la torre del faro de Cabo de Palos, destruyendo el pararrayos, la iluminación y la cámara de servicios.

Según la prensa, fueron dos los rayos pocos minutos después de las siete de la tarde…

“…en medio de una espantosa tormenta de nieve que alcanzó en aquel lugar una altura de más de treinta centímetros.”

Dos días más tarde, y dada la importancia del faro para la navegación marítima en la zona, ya estaban reparados y sustituidos todos los instrumentos dañados por el temporal.

Además, y según el informe que remitió el celador municipal de Cabo de Palos a la Alcaldía,

“…a causa de las lluvias se han derrumbado varias casas junto a la casa llamada ‘El Solero’ siendo un peligro para los transeúntes.”

Todos estos artículos están basados en información recopilada en el libro “De Cabo de Palos a La Manga del Mar Menor. Del siglo XV al XX” (Edlibrix, 2016 -segunda edición-).

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