Puerto Menor y Puerto Mayor, el penúltimo proyecto de Tomás Maestre

El 14 de julio de 1972 apareció en prensa la primera noticia sobre la intención de Tomás Maestre de construir un gran macropuerto en la zona norte de La Manga.

Concretamente es de esa fecha un documentado informe que la Dirección General de Promoción del Turismo envió al Ministerio de Obras Públicas notificando la conveniencia “básica para el despegue turístico de Murcia” de abrir el tráfico marítimo entre el Mar Menor y el Mediterráneo a través de la gola de El Estacio convirtiendo el Mar Menor, así, en el mayor puerto refugio para embarcaciones deportivas de Europa.

Según los responsables de Turismo de aquella época esta apertura y el futuro puerto previsto por Maestre “…constituiría una plataforma importante para la promoción del turismo invernal, al dotar a toda la costa murciana de un puerto de condiciones naturales.”

Se trataba, en definitiva, de dar un nuevo empuje al modelo turístico iniciado en los sesenta con ayudas estatales. “El turismo en la costa de Murcia —añade otra noticia aparecida en la prensa de la época— aún no tiene su pleno apogeo, pero sí está sentando las bases firmes y sólidas para que en el transcurso de este III Plan de Desarrollo, experimente un considerable auge, puesto que el ritmo de construcción es constante… …a ello uniremos los recientes créditos hoteleros para la construcción de alojamientos de dos y tres estrellas.”

El expediente original con el proyecto de obra del puerto Tomás Maestre data del 1 de junio de 1969 siendo, su ingeniero, Fernando Erviti Cañedo-Argüelles.

Las obras para la construcción del puerto fueron autorizadas por el Consejo de Ministros, en reunión ordinaria, el 24 de marzo de 1973 concediéndole “la construcción y explotación de un puerto deportivo de base o invernada.”

El puerto (o parte de él) fue la última obra de magnitud llevada a cabo por Tomás Maestre antes de inaugurar su último proyecto y del que hablaremos en otra ocasión: el Casino.

Para la construcción y explotación del puerto creó dos sociedades: Puertomenor S.A., con capacidad para mil trescientos puntos de amarre y mil quinientas viviendas; y Puertomayor S.A., donde tenía prevista la creación de novecientos cincuenta puntos de amarre de gran calado junto a dos mil nuevas viviendas.

La creación de Puertomenor, en el canal de El Estacio, incluyó el dragado del canal para el paso de las embarcaciones hasta alcanzar los treinta metros de ancho y cuatro de calado (tenía, originalmente, tan sólo medio metro de fondo) y el relleno ganado al mar de gran parte de la superficie donde iban a ubicarse los pantalanes.

Sin embargo, la segunda gran dársena programada para el Mar Mediterráneo, Puerto Mayor, nunca llegaría a realizarse por la nueva ingente ocupación de dominio marítimo-terrestre que implicaba, aunque lograra en 1975 una concesión administrativa por cincuenta años, y que se sumaba al terreno ya ganado al mar por Puerto Menor. Pero las numerosas alegaciones que ya, en plena Democracia, interpusieron movimientos ecologistas y partidos políticos truncaron el proyecto inicial pese a las posteriores modificaciones que realizaron sus promotores.

Resulta curioso del proyecto original de un Puerto Mayor nunca realizado la presencia de una zona de aterrizaje para aviones deportivos. En el plano puede verse la pista y leerse la leyenda: “zona aeroportuaria deportiva”. Iba a ponerse en marcha un aeroclub a cargo de los pilotos civiles madrileños Enrique Queizán y José Rodríguez Partearroyo.

Pero Puerto Mayor nacía, además, con un serio problema de financiación al no poder contar con los créditos blandos que rozaban el 0% de interés y que el Estado franquista proporcionaba a todos los proyectos que Tomás Maestre presentaba bajo el amparo de las Planes Quinquenales en los Centros de Interés Turístico Nacional declarados por todo el territorio nacional.

La única forma de relanzarlo ante la ausencia de este tipo de subvenciones estatales era lograr una potente financiación. Y su último intento fue en febrero de 1989 con la China State Construction Engineering Corporation, una empresa pública china con la cual pretendía poner en marcha la dársena exterior a través de una nueva sociedad llamada Puertochina S.A. al cincuenta por ciento entre él y la empresa asiática avalando la operación el Banco Nacional de China.

La inversión iba a suponer un desembolso en La Manga de 2.500 millones de pesetas (unos quince millones de euros) pero el Consejo de Gobierno declaró ese año la caducidad del proyecto.

Puertomayor volvía a estancarse en un empantanado y complejo proceso judicial que aún no tiene visos de solución aunque ahora la Asamblea Regional pretende dar carpetazo a este viejo e histórico proyecto de 1972.

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