Un informe paralelo e interno elaborado por Tomás Maestre, aunque con los mismos argumentos, es aún más demoledor criticando las cargas de trabajo en ambos hoteles:

“…el mes en que más hormigón se puso en obra, con doble turno de trabajo, fue el de septiembre con algo menos de 450m3; por el contra en las zonas perimetrales, donde solo hay como máximo dos alturas (en vez de doce que hay en la zona de torre); donde la superficie de trabajo es del orden de la mitad; se llegaron a hormigonar en el mes de diciembre, sin doble turno, algo menos de 620m3. Es decir que en condiciones mucho más desfavorables, incluso climatológicas, se llegó a hormigonar un 15% más, contando además que parte de este hormigón es en zapatas, con excavación en arena, y de todos es sabido las dificultades que esto entraña”.

Señala, además, que el Programa de Trabajos que presentó Dragados y Construcciones S.A. no fue aprobado por Maestre al no cumplir con el plano de terminación final previsto. Ni siquiera fueron capaces de cumplir con los propios. Por ejemplo, las estructuras de las zonas perimetrales debían haberse empezado el 26 de agosto (según el Programa) y se iniciaron en diciembre; mientras que la albañilería, distribuciones interiores y revestimientos tenían previsto su inicio en septiembre y no empezaron hasta noviembre y, en algunas cosas, hasta enero.

“Es previsible pensar entonces –concluye- que las prisas con que se acometerían estas unidades serían completamente ilógicas”.

Más adelante veremos cómo una sentencia le dio la razón en el enfrentamiento que tuvo con Construcciones y Contratas por incumplimiento en los plazos de ejecución. Origen de un larguísimo proceso que llegará hasta nuestros días.

A pesar de estos informes, donde se demostraban los defectos de construcción de los hoteles gemelos (o quizá por ello) Tomás Maestre pone en venta ambas construcciones el 30 de octubre de 1975 iniciando conversaciones con el empresario Eloy Porres de Miguel de quien ya tenía, desde el 15 de noviembre de 1975, un dossier confidencial elaborado por José María Urrea donde garantizaba la solvencia económica del empresario: “Los primeros informes bancarios que recibimos son buenos ya que dicen, textualmente… Gestoría y agencia de la propiedad inmobiliaria. Es componente de varias firmas. Solvencia global de unos 35.000.000 pts. Buen concepto y cumple sus pagos”

El hotel Lagoymar se ofrecía a Porres de Miguel por 322 millones de pesetas más sesenta y ocho si lo quieren acabado y treinta más por la homologación a cuatro estrellas.

Es precio para pago al contado aunque, señala una nota manuscrita de Tomás Maestre, “puede haber facilidades a interés bancario por tres años”.

“Cada hotel se beneficiará de un préstamo concedido por el Banco Hipotecario de España, por mediación del Ministerio Español de Información y Turismo de 105.080.000 pts.”

Según señala el documento elaborado por la empresa son dos hoteles idénticos situados en el polígono U del Centro de Interés Turístico Hacienda de La Manga de San Javier, sobre una parcela de 20.600mpara cada uno de ellos.

Las dificultades para «dar salida» a ambos hoteles quedan de manifiesto en una Memoria interna donde se sugiere la necesidad de remodelar y cambiar el uso del hotel Lagoymar por un edificio de apartamentos y locales comerciales “que, en principio, parece más interesante por el departamento comercial” dadas las dificultades de todo tipo que estaba sufriendo su acabado.

La remodelación consistía en agrupar dos o más habitaciones para formar apartamentos de uno, dos o tres dormitorios “cambiando para ello alguno aseos en cocinas”.

La planta baja, la más diáfana en el diseño original del hotel “se han proyectado doce apartamentos que están situados en lo que antes era comedor, cocina y zona de oficinas de recepción. Estos apartamentos… …tienen unas vistas inmejorables a la zona de piscinas, pistas deportivas y, naturalmente, al Mar Menor.

“Se ha proyectado también –continúa el informe- una cafetería de gran porte y que está situada en la parte de lo que antes era comedor y vestíbulo. Esta cafetería dispone de salón, barra, cocina y como anexo dispone del room-service, pues creemos que puede muy bien dar servicio a los apartamentos”.

Además, aparece una zona comercial dispuesta en dos plantas “que en el futuro podría ser un economato, un self-service, un pequeño ‘grandes almacenes’, etc.”

Antes de decidirse, como veremos en otros artículos, por ubicar en el hotel Doblemar el futuro Casino de La Manga, Tomás Maestre contempló también la posibilidad de convertirlo en apartamentos pero razones de índole legal lo impedían: este hotel estaba escriturado en porciones para su venta mientras que el Lagoymar no lo estaba y podían redistribuirse los espacios sin problemas.

(Información obtenida del libro «La Manga del Mar Menor. Principales proyectos y estructura societaria», de este autor. Edlibrix 2018).

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