En un escrito enviado por la Dirección Regional de Urbanismo, Arquitectura y Vivienda de la Comunidad Autónoma al concejal del área de Fomento y Urbanismo del Ayuntamiento de San Javier el 15 de junio de 1987 aparecen perfectamente explicados los antaño rocambolescos motivos que hacen que, actualmente, el Ayuntamiento de San Javier esté aún inmerso en enormes problemas legales para poner en marcha un PGOU definitivo y actualizado con una adecuada ordenación territorial en La Manga Norte.

En este inestimable documento histórico la Comisión Provincial de Urbanismo le recordaba al Ayuntamiento gobernado por José Ruiz Manzanares (AP/PP) que era competencia municipal la ordenación integral del territorio “sin que puedan quedar determinados territorios excluidos en base a una legislación especial” como así lo pretendía el equipo de gobierno sanjavierino alegando las especiales características de La Manga.

Esta intencionada exclusión hizo que la Comunidad Autónoma ya devolviese en 1982 al Ayuntamiento las Normas Subsidiarias “al no venir recogida la parte de La Manga del Mar Menor que pertenece a este término municipal”.

Pero la Dirección Regional de Urbanismo iba más allá y enumeraba las incontables irregularidades que existían en los terrenos administrados por el Ayuntamiento de San Javier en La Manga del Mar Menor y que provocó los sucesivos informes desfavorables emitidos por la Consejería de Política Territorial y Obras Públicas en aquella época.

Un estilo de hacer política

“Hay que constar –añade– que no se han ordenado los polígonos de uso colectivo [como indica el plan de ordenación Capítulo IV, Ordenanzas de la Edificación, Zonas de Uso Colectivo] estableciendo el viario necesario de acceso al interior de los mismos, de interconexión entre parcelas y polígonos y de acceso al dominio público constituido por las playas y Zona Marítimo Terrestre”.

“De esta forma polígonos que oscilan entre 4 y 40 hectáreas de superficie y cuyo único apoyo es el eje de la Gran Vía, han sido parcelados, sin ser ordenados con anterioridad. Así, se dan casos de parcelas interiores sin accesos públicos, que pueden plantear incluso problemas de seguridad en los posibles desalojos por accidentes”.

“Otras veces se ha optado por introducir viales no recogidos en el Plan de Ordenación sin modificarlo o recurrir a instrumentos de planeamiento adecuado para ello”.

“Por otra parte, no se ha señalado el lugar definido para espacios verdes, equipamientos ni aparcamientos necesarios en razón de 1 cada 5 habitantes, en concordancia con las determinaciones de la Ley del Suelo de 1956… …igualmente, se computa como superficie generadora de aprovechamiento urbanístico la Zona Marítimo Terrestre, de tal suerte que el mar litoral en su recorrido entre bajamar y la línea de mojones acumula edificabilidad”.

“El incumplimiento –continúa el escrito de indudable valor histórico– de las determinaciones anteriormente numeradas, ha originado la inexistencia de una red viaria pública de distribución e interconexión de parcelas que se extiende incluso a la falta de accesos públicos peatonales o rodados a las playas y ZMT… …también se ha originado la inexistencia de espacios verdes públicos al servicio de cada polígono, así como de los equipamientos comunitarios de interés público y social”:

“Son frecuentes parcelaciones derivadas de agregaciones realizadas con restos de parcelas de superficie inferior a la mínima incorporando el exceso de volumen que no le pertenece, así como segregaciones igualmente contrarias a Ley al dejar fuera de ordenación a edificaciones existentes, o por debajo de la parcela mínima, pero con volumen asignado, conformando una gradación de situaciones específicas, con actuaciones edificatorias no previstas en principio que conllevan a conflictos entre particulares al limitar vistas o producir densificaciones excesivas agravadas por la falta de espacios libres y equipamientos”.

“Se está produciendo –concluye el documento- una tendencia generalizada a ocupar con la edificación la zona de servidumbres de salvamento de náufragos, eliminado la superficie de playas que en la zona del Mar Menor, donde los mojones de la ZMT están muy próximos a la línea del agua se provocan fachadas y barreras visuales de gran magnitud en primera línea de playa, afectando al paisaje abierto y marítimo con sensación de agobio por la densificación y proximidad al mar de los edificios”.

De aquellos lodos vienen estos barros.

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