Empiezan las noches de verano en La Manga…

23:30 horas. “Qué fresquito… hoy parece que voy a dormir bien”.

0:30. Al del chiringuito no le da la gana respetar el horario de música. “Que se note que estamos en verano joé. Pa dos semanas que viene gente voy a cerrar el negocio cuando los políticos digan. ¡Que se vayan a tomar por culo!». Grita arengando a la masa mientras sube el volumen aún más.

1:00. El tonto de la moto (siempre hay un tonto con moto) viene a recoger a su nuevo rollo de Vallecas. “Flipa tía con los nuevos tubos de escape… escucha, escucha…

1:30. Las mamás vecinas deciden echarse otra partida de parchís sobre tablero de cristal, que suenan mejor los dados cuando caen. “Jo, tía, no me la comas…

1:35. Las hijas de las vecinas que juegan al parchís se reúnen bajo mi ventana (al parecer no hay otra en toda la urba) para contar sus últimas subidas al Insta y al TikTok. “Tía ¿sabes? en plan follárselo como en Euphoria –dice una niña de 12 años-. Molaría.”

2:00. Confundido entre la música de Camilo del chiringuito, los putos cubiletes del parchís, los gritos de las mamás comiéndose entre ellas y mientras aprendo cómo hay que poner la lengua y los ojos bizcos cuando se la estés chupando a tu novio («que sí tía que lo hacen todas las famosas») aparece el de la moto haciendo el caballito, que para eso están las motos, para hacer caballitos delante de la churry.

Con el ruido me quedo sin saber si cuando se corra el novio en la boca hay que poner los ojos ya normales o no. “Jo, tía, qué flipe sería… yo lo grabo sin que se entere así en plan disimulado ¿sabes?”.

3:15. Aparece una patrulla de la Policía local con las luces azules encendidas. De repente, se produce una bajada de decibelios menos en las mamás que siguen comiéndose entre ellas entre gritos de placer… “Jaja ¡ahora no me la comas putaaaa! Me cagontó tu coño”.

La tranquilidad dura exactamente lo que tarda el coche en doblar la esquina.

3:30. Un efluvio a marihuana se mete por la ventana. El de la moto ha llamado a un colega que le ha traído una china de maría “tirá de precio” en plan Amazon, servicio a domicilio, para que la novia de Vallecas vea que aquí también somos guais. “A mi colegui –le cuenta a su rollo de verano que le ponen los malotes- le han pinchao el móvil y va a tener que largarse de Murcia. Putos policías”

4:00. Parece que el del chiringuito ya no tiene a más guiris que emborrachar y baja la música. Tres gatos en celo deciden ocupar su espacio auditivo peleándose entre ellos por ver quién pilla a mi gata. Como el de la moto pero en versión felina.

6:30. Asomado al balcón realizo un inventario visual de la emocionante noche manguera… dos vómitos en la esquina, restos de un botellón bajo el parque y dos cagadas de perro aún calentitas no recogidas por el abuelo al que le obligan a sacar al animal a esas horas por ser el único despierto en casa. «Yo lo saco pero va a recoger la mierda su puta madre«, noto que dice mientras se fuma el primer cigarro del día.

7:00. Ya se puede uno ir a dormir. El ruido del camión de la basura me parece tan familiar que hasta relaja…

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Un comentario en «La Manga, Turismo de calidad…»

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