Estructuras empresariales en la Naturaleza. Sibisemejanzas con los sistemas complejos estabilizados (I)

La teoría original fue presentada en el IV Congreso Internacional de Filosofía, organizado en 2008 por la Sociedad Académica de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid bajo el título “Debe ser simple para ser cierto” (Actas del Congreso ISBN: 978-84-691-8927-6) y en el I Congreso Internacional de Educación, organizado por la Universidad de Málaga en 2010, con el título “La unificación sistémica como nuevo paradigma educativo. El isomorfismo de lo complejo y su proyección curricular” (ISBN: 978-84-693-7961-5).

Aparece, además, desarrollada y expuesta a la comunidad científica en la Revista de Encuentros Multidisciplinares de la Universidad Autónoma de Madrid (año 2008, número 30) en un artículo titulado “Los sistemas complejos en el Cosmos: una visión interdisciplinar” (ISSN: 1139-9325) y en «La comunicación en los Sistemas Complejos», Revista Cool-tura (Comunidad Autónoma de Murcia, 2009)

El autor desarrolló la teoría general en el libro “La gran metáfora. Una particular aproximación a la complejidad de los sistemas” (Vulcano Ediciones, 1998).

Desde 2000 y hasta 2015 ha figurado como bibliografía en asignaturas de Educación y Pedagogía de la UNED relacionadas con la organización de sistemas complejos: “Sistematización e innovación educativa” y “El enfoque sistémico: su dimensión educativa“ (ISBN de la guía didáctica: 84-362-4760-4) y en “Teoría e Instituciones de Educación” de la Universitat Illes Balears.

El citado trabajo ha sido citado en revistas de impacto académico por diversos investigadores:

  • «Complejidad educativa, epistemología y planteamientos tecnológicos» publicado en Revista de Educación (MEC, 2006)
  • «Ciencia y Tecnología: modos de acercarnos a la realidad educativa», Revista Interuniversitaria. Teoría de la Educación (Universidad de Salamanca, 2001)
  • «Hombre, Educación e identidad personal: algunas consideraciones antropológícas-filosóficas», III Jornadas Pedagógicas de la Persona. Identidad personal y Educación (Universidad de Sevilla, 2004).

Introducción                                                                                                                                                      

Esta teoría explica el funcionamiento y estructura interna de los SC óptimamente adaptados a su medio que es lo que toda empresa, en el fondo, necesita.

Hoy en día tenemos que reconocer que el modelo rígido de empresa con escasa capacidad de adaptación a los entornos cambiantes está condenada a la muerte biológica como lo está cualquier sistema que no entienda esa necesidad como algo perentorio (ya sea biológico, psicológico, social…).

Esta es la propuesta que os lanzo aquí. Y esta es la adaptación de la empresa al modelo universal sistémico. La teoría, como todas las teorías, es sólo un sostén, como se verá más adelante. El objetivo de esta teoría no es dar soluciones sino ofrecer un camino nuevo para buscar posibles soluciones a través de una ligera readaptación del organigrama interno empresarial. Objetivo: facilitar el procesamiento de toda la información posible que es lo que, en definitiva, permite mejoras adaptativas.

Voy a intentar haceros ver de una forma muy sencilla (que es como son las cosas que valen), que un átomo o el Sistema Solar son sistemas complejos que están estabilizados y óptimamente ajustados a su medio gracias a una estructura interna común a todos y hacia donde debería ir cualquier otro en fase de adaptación, ya sean humanos, sociedades o… empresas.

Esta teoría que os presento es innovadora, original y de cosecha propia. Fue creada en un febril ataque de trabajo a principios de los noventa y publicada, en 1998, al margen de cualquier departamento de investigación o cátedra universitaria con el recorrido académico que aparece en la presentación. No está sujeta, por lo tanto, a ninguna corriente ideológica, patrocinada por ningún grupo de presión ni alentada por ningún interesado departamento de investigación.

Que no es poco en los torticeros tiempos que corren.

1ª Parte                                                                           __________                                             Todo cuadra

Creo que todos hemos tenido la sensación de estar asistiendo a charlas y conferencias “al más alto nivel” demasiado repetitivas o, lo que es peor, vacías de contenido.

Hemos llegado a un punto donde, a poco que analicemos la originalidad de los mensajes ofrecidos en las conferencias, descubrimos que ya existe una amplia bibliografía al respecto. Que los conferenciantes (a ser posible mediáticamente “vendibles”) no han sido más que meros canalizadores de una información ya muy manoseada y que, por lo tanto, no nos aporta nada novedoso.

Es el eterno conflicto entre continente y contenido.

El conferenciante tiene empaque, historial mediático y de éxito, presencia, es buen orador pero lo que me está diciendo lo tengo yo en Internet con pulsar al enter en el Google.

El continente, impecablemente vestido y terriblemente seductor gracias al aprendizaje en manuales del buen conferenciante, me seduce con sus instrumentos pero, amigo, a poco que separemos la paja del grano descubrimos que, de contenido novedoso, hay bien poco.

Y lo que queremos es “chicha”, información interesante que podamos trasladar luego a nuestros negocios para dotarlo de mayor eficacia.

Los que empezáis en este mundo de las conferencias quizás os ciegue la parafernalia de un enorme palacio de congresos repletito de gente pero el que ya lleva algunos años entregado a la búsqueda de información nueva para sus empresas en estas ágoras del siglo XXI empieza ya a hartarse de tanto glamour.

El veterano hace tiempo que no oye nada nuevo.

Y el mundo anglosajón, como siempre, nos lleva unos años. Si os fijáis el entorno anglosajón está prescindiendo soberanamente de las universidades y del protocolo formal académico. Crea plataformas ajenas al anquilosado mundo universitario y empresarial (TED es un caso) y se van directamente a la fuente, al individuo con contenido. Al quien ha diseñado tal o cual programa o al agricultor que, en un descuido, a mejorado un sistema.

Se acabaron los birretes, aparecen en vaqueros y camiseta, se sientan con los conferenciantes, los tutean y les cuentan lo que quieren oír. Son charlas breves, concisas, redactadas en un lenguaje coloquial y cercano y publicadas en mini-libros de poco más de veinte o treinta páginas donde se dice lo que se tiene que decir y punto.

Y entonces el congresista se va satisfecho. Tiene algo que contar.

Dicho esto vamos a centrarnos en una dicotomía de manual necesaria para entender lo que nos sucede: sólo existen dos tipos de mejora en la eficiencia empresarial (y estoy parafraseando a Lipsey en su famoso tratado de Economía positiva). La mejora cualitativa sobre un proceso ya probado y la mejora rupturista, creadora de un nuevo paradigma en su más estricta concepción.

Una mejora cualitativa es, por ejemplo, en lo que se entretiene el I+D español diseñando nuevos instrumentos de venta o aplicaciones para Internet mientras que Internet, propiamente dicho, fue el verdadero I+D anglosajón.

Lo que nos sitúa, invariablemente, en segunda división y a cincuenta años de la vanguardia científica.

Aquí en España nunca hemos ofrecido a la civilización occidental un cambio de paradigma. Y créanme que siento mucho lo que digo porque proyectos han habido. Me viene a la memoria el diseño de los primeros prototipos de submarinos o helicópteros… pero no fue España quien supo abrir y conservar esos nuevos frentes tecnológicos. No fuimos los que forzamos nuevas líneas creativas hacia donde reconducir la Humanidad con lo que algunas mentes preclaras de aquí inventaban.

No conviene olvidar que hasta la mismísima máquina de vapor ya contó con un prototipo español: la de Jerónimo de Ayanz en 1606, pero nadie le vio utilidad ni supo crear nada alrededor de ella. O el aritmómetro electromecánico, fabricado por Torres de Quevedo y considerada la primera calculadora digital de la Historia, relegada al olvido hasta que los americanos le vieron utilidad,

Olvidemos pues lo que las miopes instituciones españolas nos presentan como “lo último”, no nos creamos lo que dicen los patrocinados medios de comunicación sobre ellas, y situémonos al borde mismo del precipicio científico. Sobrepasemos el umbral de confort mental y plantémonos justo al límite del conocimiento actual.

¿Cómo se encuentra actualmente la investigación más vanguardista en materia de eficiencia empresarial?

¿Hacia dónde, intuitivamente, se dirigen las miradas entre los estudiosos del mundo empresarial?

Pues hacia la biología.

Desde hace unos diez años tenemos investigadores de la talla de Sáez-Vacas en España que propone isomorfismos entre las estructuras internas empresariales y los seres vivos.

Puede parecer absurdo y aparentemente un poco chocante proponer un estudio de las estructuras internas de los animales para comprender el funcionamiento operativo de una empresa.

Pero en Ciencia no es descabellado.

El propio Ortega y Gasset llegó a pedir a los intelectuales que hicieran un esfuerzo mental y jugaran con las metáforas para comprender la realidad que nos rodea.

Ortega, en su libro “Las dos grandes metáforas” dice que ésta, la metáfora, sirve “para pensar nosotros mismos ciertos objetos difíciles con lo que conseguimos aprehender lo que se halla más lejos de nuestra potencia conceptual”.

Y más recientemente Maxwell llegó a llamar a las metáforas “audaces” porque, en ella, toma cuerpo una futura innovación científica.

El propio Freud, a quien se le criticó continuamente el escaso rigor de sus teorías precisamente por ese juego metafórico pedía, encarecidamente, que no se confundiera “los andamios con el edificio”.

Se trata pues de practicar el sano ejercicio intelectual de la abstracción.

Me explico:

Todos hemos visto en un mapa el tupido tejido viario que dinamiza la vida en una gran urbe, con sus atascos, vías rápidas y secundarias y elementos específicos destinados a arreglar los desperfectos.

Y todos conocemos el aparato circulatorio de la sangre en los seres vivos.

¿Diferencia?

Ninguna. El mismo diseño para la misma función.

Otro ejemplo.

Todos conocemos la distribución planetaria del Sistema Solar.

Y todos conocemos la distribución del núcleo y los electrones en un átomo.

¿Diferencias?

Ninguna. El mismo diseño para la misma función.

Y aquí empezamos a sobrepasar el umbral de confort mental… ¿existe entonces algún cuerpo científico teórico ya formado que vaya en esta dirección isomórfica?

Pues sí: la Teoría General de Sistemas desarrollada por Bertalanffy en los setenta.

Según este hombre tanto isomorfismo en el Universo no puede ser fruto de la casualidad sino, más bien, de la causalidad:

  • Debe existir algún factor integrador entre “lo natural” (físico, biológico…) y “lo social” (hombre, sociedades…) e invita a su investigación buscando paralelismos conductuales y estructurales entre ambos niveles de complejidad
  • Considera, por lo tanto, que ha de existir algún tipo de principio unificador que, desde la multidisciplinariedad, ofrezca una visión sencilla de la realidad universal.

Y fija unos principios fundamentales:

  • Todo Sistema Complejo (SC) existe dentro de otro SC previo más grande sin solución de continuidad
  • Todo SC operativo es un “sistema abierto” en continuo feedback con su entorno hasta lograr su integración en el medio.

Podría pensarse que el reto intelectual de la TGS es nuevo e innovador pero no. A lo largo de la Historia de la Humanidad, siempre ha estado presente esta forma unificadora e isomórfica de leer la realidad universal.

Por ejemplo, en el Tabla Esmeralda[1]aparece un significativo texto en latín con una sorprendente similitud con los últimos estudios sobre la complejidad, la estructura isomórfica del Cosmos y sus metáforas:

“Verdadero, sin falsedad, cierto y muy verdadero:
lo que está abajo es como lo que está arriba,
y lo que está arriba es como lo que está abajo,
para realizar el milagro de la Cosa Única.
”.
[2]

Si todo esto va por buen camino y es cierto que todo SC tiene el mismo modelo de organización interna, intuida tanto en la Antigüedad como por Bertalanffy, apliquemos el inevitable método científico para  ver si podemos sacar algo en claro:

1º   Averigüemos si existen pautas unificadoras en los SC ya adaptados.

2º   Comprobemos si es visible en los SC aún en fase de adaptación

3º  Y extraigamos la fórmula base y tratemos de aplicarla a los SC que deseen o busquen su estabilidad vital a través de esta adaptación universal (llámense empresas, personas o sociedades).

Habremos encontrado así, científicamente, el isomorfismo de los SC que justifica tantas asombrosas sibisemejanzas y que da pie a tantas metáforas en nuestro lenguaje coloquial.

Tomemos, para empezar, cualquier átomo de la Tabla Periódica de Elementos y adaptémoslo a estas antiquísimas escrituras…

El átomo de carbono, con capacidad para establecer cadenas estables, tiene una estructura compuesta de un potente núcleo y un liviano conjunto de electrones que soportan la fuerza central del SC.

Si le damos valor de Uno (1) al conjunto (1,80-24 kg) tenemos que el elemento interno que contrarresta la fuerza central (5,44-28 kg) es 0,0003.

Es decir, existe una proporción constante entre los dos elementos compensadores.

Mē / Mn =  Et = 0,0003  

O bien, Mē = Mn · Et

Dejemos esto así y vayamos ahora al interior de cualquier núcleo atómico: Un protón, o un neutrón, se compone de tres quarks fuertemente ligados (dos up y un down) siendo, la masa total de éste, 1,6729 · 10-26 kg. y repitamos el proceso:

Dándole valor de 1 al total, su elemento compensador (5,59-26 kg) es 0,3

Mqd / Mp =  Et = 0,3  

Mqd = Mp · Et

0,0003, 0,3… Al parecer el diseño interno empieza a tener cierto sentido y debería empezar a recorrer por nuestro espinazo un leve cosquilleo.

Pero trasladémonos al plano de complejidad inmediatamente superior (al molecular) y veamos si la cosa sigue igual…

Tomemos nuestro hogar: el planeta Tierra. Para que sobre él se haya llegado a poder escribir desde El Quijote hasta el Mein kampf ese, ha sido preciso que el tándem Tierra/Sol se encontrara en estado de armonía y equilibrio sin el cual las primeras formas biorgánicas precursoras de los humanos no habría existido.

La Tierra (Mt) se mantiene a la distancia justa con el Sol, dentro de la llamada por los astrónomos “banda de la vida”, y ambos cuerpos poseen (al igual que los átomos y sus subpartículas) las masas adecuadas para equilibrar la órbita terrestre y compensar sus respectivas fuerzas autónomas de atracción gravitacional.

Veamos la relación entre ambas aplicando el modelo propuesto.

Si a la masa global del Sistema Solar (1,97³² kg) le asignamos el valor relativo de 1 entonces la Tierra (5,9726 kg) es, curiosamente, 0,000003

               Mt / Mss = Et = 0,000003

Mt = Mss · Et  

Si recapitulamos los tres niveles de complejidad vistos hasta ahora podemos observar cómo es fácilmente enunciable una fórmula genérica de optimización entre extremos dependientes (dualidad universal) en todo sistema complejo susceptible de incrementar la complejidad:

  • Sistemas optimizados……………..  Fe = Fa · (10n / 3)

Sorprendentemente todos tienen el mismo diseño. Fa representa el conjunto del sistema complejo, Fe el elemento interno que “soporta” las fuerzas propias y Et la constante universal que garantiza la estabilidad del sistema en su medio correspondiente

Cada sistema, pues, es un subsistema del precedente y presenta estructuras sibisemejantes “que se caracterizan por presentar el mismo aspecto básico a distinta escala[3]  una vez que han logrado alcanzar su particular steady state.

Y la trascendencia es evidente: cualquier sistema complejo que desee formar parte de le evolución compleja ha de someterse a este diseño iterativo e isomórfico.

Ello no implica que existan sistemas que intenten adaptarse a su medio siguiendo otras  morfologías internas pero no se formarían “a imagen y semejanza” de su referente previo.

Con lo expuesto hasta ahora podemos llegar a algunas conclusiones que simplifican enormemente la visión del entramado constructor universal [4]:

  • El carbono y sus subpartículas respetan, en su formación concluyente interna, la fórmula incrementadora de la complejidad[5] lo que hace posible trasladar a formas superiores, derivadas de él mismo, el modelo teórico propuesto.
  • El Sistema Solar, como conglomerado molecular, tiene una distribución Fa/Fe “predeterminado” en la fórmula base. Esto vuelve a garantizar la existencia de un lugar en el Cosmos donde es posible seguir las nuevas secuencias iterativas (bucles).

Resumiendo:

Por fortuna para nosotros en el Universo se dan puntos muy concretos donde la progresiva iteración de la fórmula base permite continuar con la dinámica compleja hasta lograr llegar a los sistemas sociales existentes sobre nuestro planeta (desconocemos si existen modelos más avanzados en otros extremos de esta universal geometría fractal).

                En la Tierra, donde las condiciones son obviamente «propicias», se han ido produciendo toda una retahíla de alternativas biológicas aleatorias creando un auténtico marasmo de especies animales y vegetales que luchan por mantener su hegemonía.

Sin embargo, de todas las posibles ramificaciones, las más capacitadas para mantener el orden formulado han sido, curiosamente, aquellas formas que han respetado la estructura Fa/Fe propuesta (ahora “hembra”, como núcleo central del sistema doble, y “macho”).

De esta forma, uno de los extremos del sistema animal se ha encargado de asumir todas las funciones «atractivas» y/o de posesión (Fa), mientras que el otro incorpora en su estructura de comportamiento el papel «expulsor» (Fe) usando la sexualidad como potente fuerza de enlace que “ata” el sistema dentro de su propio y particular Et.

Las células reproductoras sexuales de las especies superiores se acercan al “modelo” escapando, así, al proceso de mitosis de las células más simples a través de una especialización denominada meiosis, donde no hay desdoblamiento longitudinal de los cromosomas sino que el futuro sistema (cigoto) se establece gracias a la aportación, al cincuenta por ciento, de los cromosomas necesarios. Veintitrés pares contienen información procedente del Fa del plano y otros veintitrés del Fe[6] entendiéndose ambos, al igual que los sistemas planetarios, como un sistema complejo en su totalidad.

 Ambos extremos de comportamiento biológico poseen sus propias y complementarias necesidades de comunicación “interna” (son carentes de aquello otro que precisamente tiene su oponente) lo que garantiza su estrecha interdependencia para subsistir.[7]

Aquellos sistemas biológicos perfectamente integrados que se garantizaron su supervivencia, tras la incorporación de los elementos exógenos necesarios de su entorno, dieron un salto cualitativo canalizando su nueva e incierta evolución hacia un sistema nervioso central muy desarrollado con capacidad para abstraer e incorporar de forma esquemática su entorno (Arte y Ciencia), con lo que se facilitaba la manipulación interna de «lo exterior» de forma abstracta basándose en lo que la especie humana ha denominado racionalidad o intelecto (que no es más que el instrumento natural que usa lo biológico para intentar satisfacer las necesidades carenciales individuales a través del tratamiento de la información con  que cuente).

 En psicología clínica es evidente el papel destinado a la mujer/hembra/madre en la dualidad biológica: es la “encargada” de ofrecer y mantener el modelo existente (“principio de placer”). Mientras que aparece un elemento compensador en las estructuras psíquicas masculinas (hombre/macho/padre) encargado de establecer una conexión realista con el entorno (“castración de la realidad”, según Freud).[8]

En la actualidad nos encontramos, además, con otro frente de trabajo complejo (el social) donde solo es posible plantear la posibilidad de una cercanía el ideal de la fórmula base percibiéndose las tendencias naturales: un potente Fa represor y de corte conservador encargado de salvaguardar al stablishment de molestas progresías; y un Fe, limitado pero activo, con una misión natural de poner en entredicho al sistema y sus normas de conducta.

Sin embargo, este último plano de complejidad conocido se encuentra aún sujeto a fuertes aleatoriedades y tensiones internas (duras pugnas entre un capitalismo liberal y ciertas reivindicaciones sociales y sindicales, fenómenos religiosos carentes de base científica, etc.) cuyo objetivo no es otro que provocar provisionalmente fuertes luchas y estados de comportamiento enfrentados para ir perfilando una línea de evolución dialéctica que derive (o no) hacia formas más estables que garantice su subsistencia.

Los sistemas aún en fase de adaptación al medio con estructuras idénticas a los anteriores, junto con sus respectivas fuerzas de enlace, son :

Conclusión: Todo SC óptimamente integrado en su medio sigue un modelo idéntico de construcción interna. Pero ¿dónde está la fórmula original?¿cuál es la primera división cósmica referencial para el resto de SC’s de ese Uno inicial?

 Cojamos la estructura surgida hasta ahora:

  • Sistemas optimizados……………..  1 = (Fa · Et) / Fe

Y sustituyamos estas variables por los tres únicos elementos básicos creados tras el Big Bang: masa, energía y velocidad de la luz

  • 1 = (m · c²) / E   o bien… E = m · c²

“Casualmente” nos aparece la relación hallada por Einstein entre masa, energía y la velocidad de la luz.

La fórmula desentrañada por Einstein y que estructura la primera relación entre Fa, Fe y Et en el plano inicial, por lo tanto, no era más que una situación “local” de un fenómeno que alcanza a todos los planos y que configura hasta el propio comportamiento humano individual y socialmente. Al parecer, la fórmula divisoria simple inicial es un referente de obligado cumplimiento en los futuros SC. Las fuerzas que provocan los Fa’s respectivos condicionan las distancias con sus Fe’s, genera las «normas» existentes en su entorno (gravedad, electromagnetismo…) y supedita los futuros sistemas más complejos a éstas.

La apertura mínima inicial (1 = 3/1 · 1/3) establece el criterio dual de interrelación entre extremos y condiciona todas las estructuras futuras (negativo/positivo, macho/hembra, conservador/progresista…) en un estado de dependencia mutua entre las tres variables surgidas.

El Cosmos representa, en esencia, un modelo isomórfico. Es decir, “…dos sistemas, dos realidades, se comportan soportados por el mismo ‘modelo genérico’” (Delgado Gutiérrez, 2006).


[1] La Tabla Esmeralda es un breve y críptico tratado medieval, atribuido a Hermes Trismegisto cuyo propósito era revelar el secreto de la “sustancia primordial”. Se han encontrado manuscritos arábigos en Kitab Sirr al-Khaliqa wa Sanat al-Tabia (650 ddC), Kitab Sirr al-Asar (800 ddC), Kitab Ustuqus al-Uss al-Thani (siglo XII) y Secretum Secretorum (1140). Fue traducida del latín al inglés por el propio Isaac Newton, quien mostró gran interés por interpretar sus fundamentos filosóficos y trasladarlo a sus teorías. Hermes Trismegisto significa en griego “Hermes, tres veces grande”, ρμς Τρισμέγιστος. En latín, Mercurius ter Maximus.

[2]Verum, sine mendatio, certum et verissimum: Quod est inferius est sicut quod est superius, et quod es superius es sicut quod est inferius, ad perpetranda miracula rei unius  (Edición del texto en latín de Chrysogonus Polydorus, Nuremberg 1541).

[3] “Complejidad en la frontera del caos” (Investigación y Ciencia, mayo de 1996).

[4] Como afirma Joan Carles Rincon i Verdera en su artículo “Complejidad educativa, epistemología y planteamientos tecnológicos”, referido en la presentación, al mencionar expresamente esta teoría.

[5] Todos los compuestos atómicos de la Tabla Periódica de Elementos (a excepción del esquivo Hidrógeno) presentan esta proporcionalidad intrínseca entre el núcleo y sus electrones (de 1 a 1836).

[6] Para la creación continua de complejidades en este estadio evolutivo (y en cualquiera de los precedentes) es necesario que ambos extremos «colaboren» y, de su unión, surjan nuevos sistemas homónimos. Sería absurdo hablar de electrones sin un núcleo central, de planetas sin la presencia de estrellas o de características femeninas sin la existencia de definiciones masculinas a su alrededor.

[7] Obsérvese, incluso, el paralelismo existente entre el gameto masculino en los SC vivos superiores (espermatozoide), móvil y de tamaño muy reducido, con la ubicación de los electrones y planetas en sus respectivos sistemas (Fe’s); mientras que el gameto femenino (óvulo), normalmente es inmóvil y mucho más voluminoso, al igual que las formas Fa’s de los planos precedentes (núcleo atómico, estrellas…).

[8] Sin embargo, el recorrido formativo del individuo/a no tiene por qué acabar respetando esa correlación inicial hembra/femenino/madre/”principio de placer” y macho/masculino/padre/”principio de realidad” (p.ej. la homosexualidad o la asunción de roles opuestos).

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