Ciclos vitales, patrones sistémicos y cumpleaños

Hoy, 12 de marzo, inicio mi octavo ciclo en forma de vida humana.

Y como me aburro mucho he comprobado que el tiempo que llevo en este planeta ha seguido un patrón cíclico de siete años dentro de los cuales se ha producido, en todos, el famoso DND (Desarrollo, Nudo y Desenlace): un incierto inicio de ciclo, un nudo donde se resuelve el conflicto creado y un desenlace concluyente.

Posiblemente otros humanos tengáis ciclos más largos o más cortos pero este es el mío: de siete años (7, 14, 21, 28, 35, 42, 49 y 56). Y en cada fin de ciclo ha habido un punto de inflexión.

Lo bueno de concluir un ciclo es que dejas atrás una etapa a la que ya no te apetece volver, si la has concluido correctamente, y te enfrentas a otra con la incertidumbre de lo nuevo pero con la seguridad de poder hacerle frente por la experiencia adquirida.

Cada siete años se han producido cambios trascendentales en mi vida. Coged una hoja, trazad una línea temporal señalando los años que lleváis en el planeta y marcad cuándo se han producido radicales puntos de inflexión en vuestra vida. Posiblemente, detectaréis vuestro patrón existencial evolutivo (el periodo medio que tardáis en resolver mentalmente las etapas y dar saltos cualitativos) siempre y cuando no hayáis entrado en modo bucle en algún ciclo no resuelto o lo que es peor: que no hayáis resuelto ni siquiera el primero (el edípico). Al no haber conclusión no hay mejora, con lo que tienden a cometerse los mismos errores al usarse las mismas respuestas aunque sea con distintas personas y situaciones.

El instrumento para la resolución evolutiva de cada ciclo no tiene ningún misterio: la dialéctica de la contradicción. Tu mente, con sus “armas” (heredadas o adquiridas por imitación) se enfrenta a nuevas situaciones al principio de ciclo, incorpora información desconocida que “lucha” contra la antigua y concluye de la forma más sensata para enfrentarse al nuevo entorno ambiental en el que se encuentra.

Lamentablemente, muchas personas optan por negarse a sí mismo ese conflicto de confrontación con su entorno y tienden a la evasión a través de las drogas, las compras compulsivas o tratando de “no estar nunca a solas consigo mismo” eludiendo una situación que sabe que no le funciona pero que es incapaz de resolver. Es entonces cuando las contradicciones entre lo-que-uno-es y lo-que-necesita-ser generan las conocidas somatizaciones. Puro síntoma.

Este modelo de resolución de conflictos y saltos cualitativos no es nada novedoso en el Cosmos. Todos los sistemas complejos trabajan con este patrón dentro de sus propios ecosistemas, tengan la complejidad que tengan. O se adaptan (salto cualitativo) o entran en bucle (involución sistémica).

Solo permanecen óptimamente adaptados a su ecosistema aquellos que saben enfrentarse a sus contradicciones en cada ciclo. España (los países son, también, sistemas complejos autoorganizados), por ejemplo, lleva en eterno bucle desde su creación como Estado… y ahí sigue, con sus mismos fantasmas y problemas. Nos falta inteligencia colectiva para resolver los conflictos internos, un buen liderazgo que permita alcanzar óptimas soluciones y dejar de “gozar” con los síntomas patologizados de siempre.

Como saben los que ya peinan canas solo aquellos que han ido superando sus etapas correctamente son las que se sienten a gusto en sus correspondientes períodos sin interés por volver a épocas remotas de su vida. Se recuerdan con cariño pero no se desea volver a ellos.

Y yo, particularmente, empiezo hoy mi particular octavo ciclo (56-63).

Ya os contaré.

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One thought on “Ciclos vitales, patrones sistémicos y cumpleaños

  1. Ciclo por otra parte muy interesante porque caes en la cuenta de lo que significa la palabra tiempo, el que fue y el que queda. Sin agobios, esos llegan en las siguientes etapas y si no eres temeroso de la muerte no llegarán nunca.
    Mi ciclo también es de 7 años y este año entré en uno nuevo y también iré reflexionando.
    Te sigo con mucho gusto y disfruto leyéndote. Gracias

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